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Mucho se ha escrito sobre ello. Se la conoce como la enfermedad del SXXI, y según la OMS se estima que la sufren unos 264 millones de personas. La ansiedad es a día de hoy el trastorno mental más grave a nivel mundial. Pero, ¿qué es la ansiedad? ¿Por qué aparece? ¿Puedo aprender a gestionarla? Analicemos qué es, cómo nos afecta, y cómo podemos aprender a convivir con ella.

Veamos, ¿qué es la ansiedad?

La ansiedad se define como la anticipación de un problema o peligro futuro, acompañado de una sensación de malestar y una serie de síntomas característicos. La ansiedad como tal, es adaptativa y ha ayudado al ser humano en situaciones de supervivencia y urgencia, por ejemplo, la reacción automática que tienes de alejarte cuando escuchas que viene un coche rapidísimo cuando vas a cruzar. La ansiedad se convierte en un problema cuando las personas lo manifestamos ante estímulos que no tendríamos por qué temer, ya que se basan en creencias irracionales, o no representan un peligro potencial. Así las personas con ansiedad pasan más tiempos preocupadas por lo que puede pasar que ocupadas en lo que les está ocurriendo en el momento actual.

La ansiedad es uno de los motivos de consulta más frecuente, y junto con la depresión unos de los problemas más importantes de salud mental. En ocasiones la ansiedad se manifiesta con síntomas psicosomáticos. Es un problema que no sólo se manifiesta por sí mismo, sino que es común a muchos trastornos mentales e incluso a enfermedades físicas como patologías cardiovasculares, digestivas, autoinmunes, etc.

En la Encuesta Nacional de Salud (ENSE, 2017) se indica que la prevalencia de ansiedad crónica en la población española es de un 6,7% (4,3% hombres / 9,1% mujeres). De hecho, un 10,7% de la población española consume ansiolíticos y medicación para dormir (13,9% mujeres / 7,4% hombres).

La ansiedad frecuentemente va unida al estrés. En el estudio de CINFA (2017) se revela que nueve de cada diez españoles (96%) han sentido estrés en el último año, y cuatro de cada diez (42,1%), lo han hecho de manera frecuente o continuada. En función del género y edad, el estrés se presenta en mayor grado en los menores de 45 años, principalmente entre las mujeres (48,7% / 31,5% hombres).

Durante 2020 la salud mental de la población ha empeorado debido al acontecimiento estresante que ha supuesto el coronavirus. En el estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid encontramos que durante los primeros meses de la pandemia el 19,6% de los participantes tenían ansiedad (13,3% hombres / 26,8% de mujeres). 

¿Cómo se si tengo ansiedad?

La ansiedad es un problema psicológico que afecta de varias maneras. Si dudas si la puedes padecer o no, chequea esta serie de síntomas que se dividen en cuanto a su modo de expresión:

Componente fisiológico

Como respuesta a la ansiedad se activa el sistema nervioso simpático que causa una serie de reacciones en nuestro organismo:

  • Taquicardia
  • Opresión en el pecho
  • Hiperventilación
  • Sudoración
  • Temblores
  • Cambios de temperatura (febrícula, escalofríos o sofocos de calor)
  • Manos frías y húmedas
  • Sequedad de mucosas
  • Ganas frecuentes de orinar
  • Problemas digestivos como dolores de estómago, diarreas, estreñimiento…
  • Sensación de debilidad o cansancio
  • Problemas para conciliar el sueño
  • Cefaleas tensionales
  • Palidez
  • Rubor facial
  • Vértigos o mareos
  • Nudo en la garganta
  • Incremento de la tensión muscular
  • Boca seca

Componente emocional

  • Nerviosismo, agitación, tensión, inquietud, aprensión, etc.
  • Miedo o pánico.
  • Temores no específicos.
  • Inseguridad.

Componente cognitivo

  • Preocupación excesiva sobre presente o futuro, tanto por situaciones reales como imaginadas.
  • Anticipación del peligro o de que algo va a pasar basado en pensamientos catastróficos.
  • Rumiación o pensamientos recurrentes sobre lo que puede pasar.
  • Pensamientos o imágenes intrusivas sobre sus preocupaciones.
  • Hipervigilancia.
  • Miedo a perder el control o volverse loco.
  • Problemas para concentrarse o para cambiar el pensamiento a algo que no sea la preocupación actual.

Componente conductual

  • Evitación o escape de aquellas situaciones que generan ansiedad.
  • Hiperactividad motora: movimientos repetitivos, agitación, posturas corporales rígidas, etc.
  • Llanto (por el sentimiento de impotencia o como una reacción emocional extrema ante la situación)
  • Conductas desadaptativas que pueden aliviar momentáneamente la ansiedad: comer, beber alcohol, consumir drogas, fumar, etc.

¿Cuál es el espectro de la ansiedad?

Hay distintos problemas de ansiedad, y hay personas que, aunque pueden tener síntomas de alguno de los trastornos que describimos a continuación, no se considera el trastorno porque no tiene la gravedad o la duración necesaria. Por ello es importante acudir al psicólogo lo antes posible para reducir los síntomas y facilitar la prevención de un trastorno más grave.

  • Ansiedad generalizada: Se caracteriza por una sintomatología de ansiedad muy intensa, sin una “causa real” que la provoque, sino que se basa en una anticipación o preocupación. Las personas con ansiedad generalizada se preocupan excesivamente por muchos temas: el colegio, instituto, la salud, el bienestar de sus familiares, el futuro. Tienen la tendencia a pensar siempre en lo peor que puede ocurrir. También pueden presentar sintomatología psicosomática, lo que dificulta su vida cotidiana.
  • Ataques de pánico: Las personas que tienen ataques de pánico tienen síntomas físicos agudos (palpitaciones, sensación de ahogo, mareo, entumecimiento o sensación de hormigueo) debido a una hiperreactividad a las respuestas normales del organismo ante el miedo y la sensación de pérdida de control. Piensan que les va a ocurrir algo malo, que se van a morir, que les está dando un infarto, o se están volviendo locos. Pueden estar provocados por determinados estímulos o no tener una causa específica.
  • Fobias: Es el temor exagerado o irracional a un objeto o situación específica que interfiere en la vida de la persona para realizar algún tipo de actividad, y normalmente la persona lo reconoce como algo excesivo o irracional. En los niños pequeños las fobias dependen mucho del desarrollo evolutivo del menor (los monstruos, los truenos, la oscuridad, …). Algunas de las fobias más habituales son: la sangre, las inyecciones, las alturas, los aviones, los perros, etc.
  • Agorafobia: Es el miedo a estar en lugares o situaciones en los que sería difícil escapar, o creen que no obtendrían ayuda si tuvieran un ataque de pánico. Los lugares que suelen temer son lugares cerrados y/o con mucha gente: como conciertos, cines, aulas con muchos alumnos, restaurantes, estadios, supermercados, transporte público, puentes, ascensores…
  • Ansiedad social: El temor de la persona es a ser observado y evaluado por los demás. Anticipa que va a hacer ridículo, pasar vergüenza, etc. Lo más característico es la ansiedad a hablar en público, pero hay otros como estar en grupos grandes, con gente que no conoce, comer en público, etc.
  • Mutismo selectivo: Es la dificultad o inhibición para hablar en situaciones específicas a pesar de hacerlo en otras situaciones. Esta dificultad implica un alto grado de ansiedad social, y estas personas no son capaces de hablar en entornos   poco familiares o con personas desconocidas.
  • Ansiedad por separación: Es la ansiedad que manifiesta una persona al alejarse de su hogar o de aquellas personas hacia las que las persona tiene apego, así como una preocupación excesiva y constante ante la posible pérdida o daño de estas figuras de apego. Esta ansiedad es excesiva e inapropiada en comparación con el nivel de desarrollo de la persona.

Y para terminar…

Si leyendo el artículo te has sentido identificado con algunos de los síntomas o de las manifestaciones de la ansiedad puede que tengas o estés comenzando a desarrollar un problema de ansiedad. Siempre es recomendable ponerte en manos de psicólogos especialistas ante este problema para poderte ayudar.

Autora: Jessica Moraleda, Psicóloga en Consulta Despertares Leganés y Móstoles

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